Una relación segura y estable ya sea con una pareja, un amigo, un terapeuta o incluso
un animal, tiene la extraordinaria capacidad de transformar tu vida y aquí te explico por
qué…
En esos momentos sagrados en los que te dejas ver de verdad,
cuando finalmente te abres a decir tu verdad cruda y sin censura,
a compartir tu ira, tu dolor, tu miedo o tus dudas…
es posible que te prepares para el rechazo, el ridículo o la vergüenza.
Este es el tejido cicatrizal del ser humano,
todos hemos sido heridos en nuestra vulnerabilidad,
invalidados en los lugares tiernos y crudos, donde más necesitábamos aceptación.
Pero imagina esto,
estás temblando al borde de esa verdad,
esperando el rechazo, el ridículo o el abandono por ello.
Y en cambio,
el amor te encuentra allí, te sostiene, te escucha, te ve y te valida
te susurra… “tu experiencia importa”.
No tienes que ser nada más de lo que eres, tus imperfecciones son hermosas
estás a salvo aquí.
Este tipo de amor es curativo de maneras que parecen casi milagrosas.
Cuando esperas vergüenza pero recibes celebración,
algo en lo profundo de ti comienza a cambiar.
Las viejas historias se desmoronan… donde antes había ceniza, polvo y ruinas
la nueva vida echa raíces.
Una luz brillante inunda las sombras y los lugares que creías abandonados
y esas partes ocultas y olvidadas de ti comienzas a despertar.
Es como una resurrección,
un renacimiento de las piezas que ocultaste durante tanto tiempo.
En este amor redescubres el coraje y la valentía y sientes una sensación de descanso y
paz que creías imposible.
La relación se convierte en un santuario, un refugio.
a medida que vas quitando las capas de armadura que has construido a lo largo de los
años.
Las máscaras, los roles, las ilusiones que una vez te protegieron,
ahora solo te sofocan y así comienzas a dejar que se derrumbe.
Lentamente, dolorosamente,
comienzas a elegir lo que es real en lugar de lo que se siente seguro.
Dejas de complacer a la gente, dejas de actuar
dejas de elegir lo correcto o educado para decir
y en cambio eliges lo verdadero para decir.
Es un camino arriesgado y vulnerable, pero es el único camino hacia la libertad.
El riesgo está donde está la vida, lo diré de nuevo:
“El riesgo está donde está la vida”.
Y cada paso en este nuevo camino se siente incierto como un bebé que aprende a
caminar, tambaleante, tembloroso pero lleno de emocionantes posibilidades
Y cada vez que te arriesgas a creer, creces.
El viejo terreno se derrumba bajo tus pies
pero en su lugar encuentras algo mejor…
conexión, autenticidad, confianza real.
Este tipo de amor, se convierte en un espejo que refleja toda la belleza, la fuerza y el
poder que no sabías que poseías.
Te acompaña a los rincones oscuros que creías que nadie podría ver o que nunca
querría ver y te da la fuerza para decir tu verdad,
incluso si decepciona, ofende o enoja a los demás.
En este amor nunca estás solo,
te ven, te entienden, te encuentran
plena e incondicionalmente, en toda tu humanidad.
Creo que este es el amor que todos estamos buscando.
Ninguna cantidad de dinero puede comprarlo,
Ninguna sustancia puede replicarlo,
Ningún maestro espiritual puede entregártelo.